miércoles, 5 de octubre de 2016

Libro-álbum: 16 preguntas con respuesta


El otro día me topé con la intervención de la siempre sencilla e interesante Ellen Duthie en las IV Jornadas “Laboratorio de Lecturas” organizadas por las bibliotecas de Granollers (pueden ver el vídeo AQUÍ), y mientras ella hablaba de las bondades de las preguntas, yo caí en la cuenta de que no me había hecho muchas sobre el tipo de libros que abundan en este sitio monstruoso, los libros-álbumes.
Este hecho, probablemente me haya llevado a cometer errores, mínimos unas veces, imperdonables otras, pero como nunca es tarde si la dicha es buena, llevo varios días haciéndome una serie de cuestiones en torno a estos libros tan especiales, de manera que pudiera aclararme las ideas respecto a ellos y fuera capaz de reescribir el discurso (¡revoluciones, crisis y cambios de paradigmas!).
He aquí una quincena de preguntas con sus respectivas respuestas (en base a mi experiencia y la de otros) que creo que les pueden ser útiles si empiezan a preguntarse cosas como ¿Qué pijo es un álbum? ¿Un libro-álbum puede contener poesía y hablarnos de la antigua Grecia? ¿Cuántas páginas tiene un álbum ilustrado? o ¿En qué sección de la biblioteca tiene cabida el libro-álbum?
¡Empiezo! Y ya saben... Si les queda alguna duda, sigan el consejo de la señora Duthie: piensen a conciencia sus preguntas e irán construyendo la respuesta.

1. ¿Libro ilustrado, libro-álbum, álbum o álbum ilustrado? ¿Cuál es su nombre?
 La sola denominación de este producto cultural conlleva muchos quebraderos de cabeza por la gran cantidad de variables a las que está sujeto. En primer lugar tenemos el nombre que recibe en el mundo angloparlante, “libro ilustrado” (picture book), uno que hace alusión a dos conceptos de formato, es más genérico, no ahonda en diferencias con otro tipo de libros y es el más antiguo, el original. En segundo lugar tenemos “libro-álbum”, una denominación más moderna, de origen francés (se acuña tras la publicación de Babar en 1931), que concibe este producto como un género nuevo, lo dota de entidad propia añadiendo el vocablo “libro” para hacer hincapié en las diferencias con otro tipo de álbumes (fotográficos o de cromos, por ejemplo), y acota ciertas características sobre su formato, especialmente en lo referente a la paginación y el uso de varios lenguajes artísticos a un mismo tiempo. El tercer nombre, “álbum” a secas, es una variación del anterior que se usa más que este por su brevedad, pero puede ser confuso al no establecer diferencias con otros tipos de álbumes. La última denominación, “álbum ilustrado”, aunque es una de las más agradables verbalmente y está muy extendida junto con la de “álbum” no es del todo correcta a la hora de hablar del nombre genérico, ya que denominaría a una tipología dentro del “libro-álbum”; no obstante y aunque el adjetivo “ilustrado” puede parecer redundante, al igual que ocurre en “libro-álbum” lo diferencia de otros álbumes, un valor añadido en esta época de buscadores cibernéticos y que si se omite puede llevar a confusión (prueben en Google y verán...). A mi juicio y a pesar de que yo utilizo más la denominación de “álbum ilustrado”, la más correcta es “libro-álbum” porque habla del objeto cultural y define tanto formato como contenido. El resto, aunque igualmente utilizadas y aceptadas dentro del mundo del libro, adolecen de indefinición por exceso o defecto, pero lejos de academicismos, son igualmente utilizadas.


De Brunhoff, Jean. 1931. Histoire de Babar le petit eléphant. (Edición española: Babar. Todas las historias. Blackie Books, 2015).

2. ¿Qué es un libro-álbum? Teniendo en cuenta las variables más importantes (a mi juicio) de un libro-álbum, podríamos definirlo como “artefacto u objeto cultural concebido en inicio con aspecto de libro de pequeña extensión dirigido al público infantil, que contiene un discurso eminentemente poético creado con lenguajes y técnicas artísticas variadas que dependen de la intencionalidad de los contenidos a transmitir”.
Incluyo los conceptos de “artefacto” por su naturaleza antrópica; apunto que es “cultural” y no literario porque de ese modo englobo otras manifestaciones artísticas; subrayo que “en inicio” tiene apariencia de libro dirigido al público infantil puesto que en los últimos años su aspecto físico y los soportes han empezado a cambiar y ya no sólo se ofrece a los niños, sino también a todo tipo de público; y por último hago hincapié en la variedad de técnicas utilizadas en este tipo de libros (lingüísticas, musicales, pictóricas, fotográficas o papirofléxicas) que de manera aislada y conjunta le confieren distintas atribuciones sobre el mensaje final.

3. ¿Qué define al libro-álbum? Aunque algunos autores ofrecen múltiples parámetros a estudiar en los libro-álbumes, todos ellos se pueden resumir en dos tipos de variables: las que se refieren al continente y aquellas que tienen relación con el contenido. Cada libro-álbum se crea sobre unas características físicas y unos contenidos determinados que dependen la mayor parte de las veces de la intencionalidad que sus creadores quieran otorgarle. No pueden tener el mismo formato un libro-álbum de tipo “board-book” que otro “pop-up”, ni expresan del mismo modo un álbum ilustrado de poesía y uno gráfico. He aquí la verdadera dificultad de un tipo de libro que es capaz de aunar tantas intenciones, tantos tipos de mensajes y tantas formas de expresarlos, algo que origina multitud de piezas híbridas con compleja clasificación dentro de lo canónico.

4. ¿Cómo es el continente de un libro-álbum? Como bien indica su nombre en inicio tiene aspecto de libro que utiliza como soporte el álbum. Este álbum suele tener distintos formatos (con diferentes dimensiones y con una paginación restringida (en inicio) que suele oscilar entre las 24 y 32 páginas, pero pueden presentarse en mayor (ilimitadas) o menor número (10-12 mínimo). Dependiendo del material utilizado (generalmente papel, cartón, acetato o plástico), se encuadernan de diferente forma aunque la más común es en tapa dura o cartoné (excepto en los países de habla inglesa en los que está muy presente la tapa blanda) y cosida.
Como unidad de superficie y tiempo (también podemos llamarla escena) se suele tomar la doble página, un lugar en el que irán organizados los elementos que la compongan que articularán el mensaje dependiendo, no sólo de los contenidos y de las interacciones que están implícitas entre sus elementos, sino de la relaciones emergentes entre el contenido y la forma (también llamado discurso). Sobre este punto hay que indicar que, como en cualquier otro libro, generalmente, las imágenes se conciben para ser reproducidas en dos dimensiones lo que muchas veces limita el contenido.

5. ¿Pueden existir variaciones a esta apariencia inicial del libro-álbum? En los últimos años y gracias a la introducción de nuevas materias primas y al desarrollo de diferentes técnicas como las transparencias o el troquelado, surgen nuevas concepciones en cuanto a la aspecto físico del libro-álbum, uno en el que tienen cabida los libros “pop-up”, los libros desplegables, los libros táctiles, los libros-mapa, los libros-juegos o los libros-objeto, lo que supone una redefinición en este campo de cuasi-infinitas posibilidades.


García Lorca, Federico y André da Loba. Arlequín. Barbara Fiore.


Boisrobert, Anouck & Rigaud, Louis. En el bosque del perezoso. Hipótesi.


Kveta Pacovska, Kveta. Hasta el infinito. Faktoria K de Libros.

6. ¿Qué contenido tiene el libro-álbum? En el libro-álbum podemos definir diferentes contenidos primarios en base a distintos criterios. Si consideramos las técnicas artísticas y los estilos utilizados para su elaboración podemos hablar de literarios (narrativa, ensayo o poesía), musicales, ilustrativos (gouache, acuarela, fotografía o lápices de colores), entre otros. Si consideramos el código utilizado para expresar el lenguaje podemos hablar de literarios, expositivos, visuales, didácticos, pedagógicos, de actividades, sobre inteligencia emocional o autoayuda, pero generalmente hablamos de dos códigos, el código verbal o lingüístico y el código gráfico. Una vez que, tanto las técnicas artísticas, como los códigos cohabiten en las páginas, surgirán nuevos contenidos emergentes como el juego, la teatralidad, la cinematografía, el movimiento, las variaciones rítmicas, etc.


Ziraldo, Alves Pinto. Flicts. This side up. (libro-álbum ilustrado de contenido literario).


Scieszka, Jon & Smith, Lane. El apestoso hombre queso y otros cuentos maravillosamente estúpidos. Thule. (libro-álbum narrativo de contenido literario).

Como he apuntado anteriormente en la pregunta-respuesta número 3, esta gran variabilidad de contenidos es muy importante ya que, por lo general, es lo que más nos confunde a los lectores y da lugar a que, por ejemplo, algunos padres y maestros busquen contenidos pedagógicos en libros literarios que no han sido creados para tal efecto. Hay que tener muy claro que, cuando un libro-álbum se concibe como literario nunca tendrá un fin didáctico y cuando un álbum se crea con técnicas literarias pero concebido como didáctico (véase el caso de un libro-álbum gráfico informativo) será muy difícil que alcance el estatus de literatura propiamente dicha (siempre hay excepciones).



Sís, Peter. El árbol de la vida. RqueR. (libro-álbum ilustrado de contenido informativo).


Alemagna, Beatrice. Un león en París. SM. (libro-álbum ilustrado de contenido literario/informativo).


Tan, Shaun. El árbol rojo. Barbara Fiore. (libro-album ilustrado de contenido literario/autoayuda).


Toro, Grassa y Ferrer, Isidro. Cuaderno de vacaciones. Libros del Zorro Rojo. (libro-álbum ilustrado de actividades).

7. ¿El libro-álbum se lee o se mira?
 Aunque solemos limitar la lectura a la esfera lingüística y su expresión escrita, leer consiste en descifrar e interiorizar lo que se nos transmite a través de un código. También se leen la hora, las partituras y los cuadros de Velázquez, Goya o Egon Schiele. Entonces, ¿por qué no vamos a poder leer los mensajes simultáneos que nos ofrece un libro-álbum? Sería una pena si tenemos en cuenta que estamos preparados para ello, puesto que nuestra época nos ha dotado de una alfabetización visual (no hablo de la estética, otra cosa diferente...) que hemos alcanzado gracias a los lenguajes posmodernos, esos simultáneos y fragmentados en los que nos encontramos sumergidos por culpa del cine y su plasticidad, la televisión, el dibujo animado y los videojuegos. Las imágenes, además de ser polisémicas, icónicas y metafóricas, están supeditadas a contextos amplios en los que paratextos e hipertextos hablan por sí solos y dejan al lector experimentar más allá de la doble página. La lectura de un libro-álbum es una lectura enriquecida puesto que utilizamos para ello signos verbales, plásticos e icónicos y, sobre todo, diferente a la que conocemos de manera clásica: no leemos literatura, leemos otra cosa.

8. ¿Qué tipos de libro-álbumes podemos definir en base a los lenguajes artísticos que contienen? La sistemática y clasificación del libro-álbum es un terreno pantanoso por la convergencia de dos lenguajes y sus múltiples elementos. Aunque las hay complejas y muy elaboradas (por ejemplo la de Nikolajeva y Scott o Van der Linden), yo soy más partidario de algo sencillo y bien nombrado por lo que distingo tres tipos de libro-álbumes: el libro-álbum textual, el libro-álbum ilustrado y el libro-álbum gráfico. Dado que, en ciertos casos, las fronteras entre ellos pueden adolecer de indefinición y ser un tanto difusas, debemos realizar varias lecturas -obviando las ilustraciones, centrándonos en el texto, tratándolas conjuntamente...- para valorar cualitativamente su grado de interacción, aunque muchas veces veremos que es muy difícil asignarlos a uno u otro grupo.

9. ¿Qué define al libro-álbum textual?
 En un libro-álbum textual, la mayor parte del mensaje recae sobre la parte literaria o texto del mismo, mientras que la ilustración sólo lo acompaña y apoya, es decir, el nivel de complementariedad entre lenguajes es bajo. Por todo esto el libro-álbum narrativo sí puede adscribirse dentro de los géneros literarios para su clasificación en biblioteconomía y documentación, aunque lo más correcto sería que ocuparan parte del corpus general dentro del libro-álbum. 


Hole, Stian. El final del verano. Kókinos.


Silverstein, Shel. El árbol generoso. Kalandraka.


Juster, Norton. El punto y la recta. FCE.


Ezra Keats, Jack. Un día de nieve. Lata de Sal.


Steig, William. ¡Shrek! Libros del Zorro Rojo.

10. ¿Qué define al libro-álbum ilustrado? Es aquel libro-álbum en el que lo literario se impregna de la imagen y viceversa. El grado de complementariedad es elevado y pesan lo mismo texto e imágenes. Hay que apuntar a que la suma de dos lenguajes diferentes provoca la surgencia de un discurso emergente con propiedades diferentes a estas formas de expresión, es decir, si una de ellas desaparece en una obra de estas características, su comprensión global es imposible. Si además añadimos los elementos peritextuales que muchos de ellos presentan, la cosa sigue complicándose. (N.B.:). 


Browne, Anthony. Gorila. FCE.


Lionni, Leo. Pequeño azul, pequeño amarillo. Kalandraka.


Van Allsburg, Chris. Los misterios del señor Burdick. FCE.


Newell, Peter. El libro inclinado. Thule.


Klassen, Jon. Este no es mi bombín. Milrazones.

11. ¿Qué define al libro-álbum gráfico? En un libro-álbum gráfico, el discurso de las imágenes es prioritario sobre el literario. Existen casos en los que el texto desaparece en pro de la ilustración originándose lo que se conoce como “silent book” o “libro-álbum sin texto/palabras”, el máximo exponente de este tipo de libro-álbumes en los que las imágenes expresan por sí solas el mensaje. 



Lee, Suzy. La ola. Barbara Fiore.


Ponti, Claude. El álbum de Adela. Lata de Sal.



Banyai, Itsvan. El otro lado. FCE.


Sáez Castán, Javier & Murugarren, Miguel. Animalario universal del profesor Revillod. FCE.

12. ¿Se podría considerar al libro-álbum ilustrado o al libro-álbum gráfico dentro de la Literatura y sus géneros? Si el libro-álbum ilustrado presenta contenidos textuales con finalidad literaria suficientes para enmarcarlo dentro de un género (narrativa, poesía, teatro, ensayo...), sí. En cambio, la realidad del álbum gráfico es otra: el discurso se articula mayoritaria mente sobre el lenguaje de la imagen por lo que debería clasificarse aparte, aunque existan excepciones...


El soldadito de plomo de Jörg Müller (Lóguez) es una de ellas. Este título sin texto está creado a partir de imágenes secuenciales por lo que debería ser tratado como álbum gráfico, pero como el texto subyace aunque no exista, ya que el autor reinventa y reinterpreta un cuento de Andersen, este libro-álbum podría ser considerado narrativo porque tiene en cuenta la experiencia previa del lector para descodificar las imágenes. A pesar de esta narración verbal subconsciente, soy partidario de que este tipo de libros deberían incluirse en la esfera del álbum gráfico en pro de una taxonomía clara y concisa.
No obstante hay que decir que el libro-álbum se puede entender desde diferentes cosmovisiones artísticas en las que prevalece un punto de vista conjunto y por ello, como el cómic y la novela gráfica, es un producto cultural diferente a los ya existentes que debería clasificarse aparte. Otro caso es lo que suceda en la práctica..., una en la que influye, tanto un nivel de subjetividad -bastante elevado-, como la experiencia con este tipo de libros, la autonomía para decidir sobre la ordenación y ubicación de los volúmenes o el siempre limitante espacio.

13. ¿Qué diferencia al libro-álbum del cómic? Mientras que en el libro-álbum se presta mucha atención al formato, en el cómic no es así, uno que la mayoría de las veces esta ideado a la francesa (vertical), puesto que este aspecto no tiene mucha intencionalidad. También podemos apuntar a la unidad-espacio: mientras que en el cómic se hace uso de la viñeta como espacio esencial, el libro-álbum suele se toma como referencia la doble página y a veces la página sencilla. Se puede hablar de la secuenciación, una con más ritmo en el cómic que en el álbum ilustrado, y del bajo nivel de complementariedad entre ilustración y texto. Aunque a veces el libro-álbum se decanta por recursos propios del cómic o la historieta para enfatizar la acción espacio-temporal, son dos productos diferentes.


Briggs, Raymond. El muñeco de nieve. La Galera. (Libro-álbum gráfico con técnicas de cómic).

14. ¿El álbum ilustrado es un tipo de libro dirigido sólo a niños?
 Categóricamente, no. Debido a la asociación errónea que se ha hecho del libro-álbum y la infancia desde sus comienzos, este ha sufrido un menosprecio por parte del lector adulto, relegándolo a un segundo plano por creer que el lenguaje de las imágenes es más primario y menos rico frente al literario. En las últimas décadas este pensamiento colectivo ha empezado a cambiar y el libro-álbum deja de ser una parcela exclusiva del lector infantil. El adulto atraviesa la frontera y ve nuevas posibilidades a un producto cultural enriquecido. Aunque se tiende a una clasificación en la que dos categorías (libro-álbum infantil y libro-álbum para adultos) pugnan por dos públicos diferentes, hay que llamar la atención sobre que los buenos productos culturales son universales y tienen diferentes niveles discursivos que pueden adaptarse a diferentes miradas. A nivel práctico y como bien apunté AQUÍ, la clasificación por edades es útil y orientativa respecto a los contenidos, pero no es fehaciente cuando se trata de responder a intereses individuales.


Greder, Armin. La isla. Lóguez.


Erlbruch, Wolf. El pato y la muerte. Barbara Fiore.


Van Ommen, Sylvia. Regaliz. Kókinos.

15. ¿Cuál es el origen del libro-álbum y cómo evoluciona? Aunque a partir del siglo XVII aparecen las primeras publicaciones que utilizan la imagen en libros de carácter didáctico dirigidos a los niños, el libro-álbum nace a finales del siglo XIX, sobre todo con libro-álbumes de corte textual (la imagen ayuda a comprender el mensaje pero no tiene suficiente entidad), un producto que evoluciona poco a poco hasta que, a principios del siglo XX, empiezan a surgir los primeros libro-álbumes ilustrados, unos con un protagonismo compartido entre texto e imagen. Ambos tipos de álbumes coexisten en el tiempo y sufren una co-evolución en paralelo, algo que no sucede con el libro-álbum gráfico que tiene una evolución más puntuada al verse influenciado por tendencias ajenas al mundo literario. Al mismo tiempo tenemos que apuntar a que estos tres tipos de álbumes sufren procesos de multiplicidad importantes conforme avanzan los siglos XX y XXI originando un crecimiento exponencial de los títulos publicados, una cuestión que por un lado se debe a que cada vez son más los creadores y autores intervinientes (multiplicidad de ideas e influencias) y por otro a la mercadotecnia y negocio editorial que supone la Literatura Infantil y Juvenil (multiplicidad económica).


Comenius, Johan-Amos. 1650. Orbis sensualium pictus.


Hoffmann, Heinrich. 1845. Struwwelpeter. (Edición española con contenidos anexos contemporáneos: Pedro Melenas y compañía. Impedimenta, 2015).


Caldecott, Randolph. 1878. The house that Jack built.


Sendak, Maurice. 1963. Where the wild things are. (Edición en castellano: Donde viven los monstruos. Kalandraka, 2014).

16. ¿Cuál es el futuro del libro-álbum? Desde que el grafismo irrumpe en el mundo del libro-álbum se han abierto innumerables puertas, no sólo en lo que se refiere al mundo de la imagen, sino a las posibilidades en cuanto al aspecto físico del objeto en sí mismo. La revolución en el campo de los materiales nos traerá nuevos tipos de tintas, papeles sensibles al calor y con gran conductividad que ofrezcan nuevas pautas de interacción en las que la era digital tendrá un papel esencial. El juego y, sobre todo, las ideas que surgen de los laboratorios de lectura, incorporarán interactividad y diversidad de público al libro-álbum, un nuevo género que, esperemos, perdure en vez de cavar su propia tumba retornando de nuevo a la página en blanco, una que, al fin y al cabo, es la madre de todas las artes.

Personas, lugares, libros y artículos que me han ayudado a preguntarme sobre el libro-álbum y a los que hay que darles las gracias:

- Grupo de Facebook Álbum ilustrado.
- Librería Circus.
- Nicolajeva, María y Scott, Carole. 2001. How picturebooks work? Psychology Press.
- Van der Linden, Sophie. 2016. Álbum[es]. Ekaré.
- Zaparain, Fernando y González, Luis Daniel. 2010. Cruces de caminos. Álbumes ilustrados: construcción y lectura. Universidad de Castilla-La Mancha/Universidad de Valladolid.
- Colomer, Teresa. 1996. El álbum y el texto. Revista Peonza, 39: 27-31.


8 comentarios:

Lola Azul dijo...

Muchas gracias por la información tan completa así como las reseñas.

Román Belmonte dijo...

Gracias a ti una vez más, por visitar este espacio. ¡Un abrazo!

Annabel Martínez Zamora dijo...

Te invito a que eches un vistazo a esta entrada de mi blog, en relación con el tema que comentas.
http://annabel-elsabordelascerezas.blogspot.com.es/2014/11/trabajo-final-de-grado-el-album-como.html?m=1
Saludos.

Annabel Martínez Zamora dijo...

Te invito a que eches un vistazo a esta entrada de mi blog, en relación con el tema que comentas.
http://annabel-elsabordelascerezas.blogspot.com.es/2014/11/trabajo-final-de-grado-el-album-como.html?m=1
Saludos.

Román Belmonte dijo...

¡Hola Annabel!Me he pasado por ahí pero parece que está incompleta o no hay enlace... No sé... ¡Un abrazo!

La maleta de la Lili dijo...

Interesantes preguntas con sus respuestas. Aunque muchas veces utilizo los álbumes, no me había parado ha reflexionar sobre todos los aspectos que comentas.

Un saludo

Angeles Ortega

La maleta de la Lili

http://lamaletadelalili.es/

Román Belmonte dijo...

¡Gracias por tus palabras, Ángeles! Espero verte por aquí a menudo.

hirondelle dijo...

Genial !!!

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